martes, 26 de febrero de 2008

Yo, mi, me, conmigo: un algoritmo para descartar blogs malos

"¡Eres un pegotero!" se quejaba una y otra vez un muy cercano amigo de la adolescencia, en referencia a mi manera de hablar de mí mismo. Creo que capté el mensaje, ¡la repetición funciona!, pues desde entonces el egocentrismo en la comunicación es un tema que no ha dejado de interesarme.

En general el interés de un texto es mayor cuanto más centrado está en la materia y menos en el autor. En otras palabras cuanto menos egocéntrico sea.

Un método sistemático para evaluar la calidad de un texto desde el punto de vista de la egocentricidad consistiría en contar las apariciones de pronombres en primera persona del singular: yo, mi, me, etc. A mayor densidad, más egocéntrico, cuanto más egocéntrico, peor para mi viejo amigo, y probablemente también para los nuevos. Una búsqueda en la Red de "pronombres primera persona"/"avoid first person pronouns" demuestra no estoy totalmente solo en esta idea.

¿Tó esto pa qué? Pues para introducir mi descubrimiento casual del día:

"Algoritmo para descartar blogs malos"
1.- Tomar los textos (no los títulos) de las últimas tres entradas.
2.- ¿Cuántas comienzan con un pronombre en primera persona del singular (yo, mi, me, I, my, ...)?

--> Si la respuesta es una o ninguna, ¡bien!
--> Si son dos o tres ¡mal!
--> Ésta entrada titulada "Yo, mi, me..." ¡no cuenta!

A mí me funciona. Valgan como ejemplos los blogs de Bruce Schneier, Paul Krugman, y Jeff Atwood's "Coding Horror". Sus tres últimas entradas comienzan respectivamente por: "They - I - How", "A - I - Unfortunately", y "I - I - I", ¿con cuál te quedas? Vaya, el único que no titula el blog con su propio nombre es el que peor parado cae.

Claro que cuando todo el mundo esté familiarizado con éste fantástico algoritmo, el mismo dejará de resultar eficaz... Pero ¿habrá fuerza capaz de reprimir a una humanidad ansiosa por hablar del propio ombligo? :-)

lunes, 25 de febrero de 2008

Me llamó cerda - Adolescentes en el autobús

En Madrid, al final de la tarde de un sábado, en el autobús hacia el centro...

-- ¡Me llamó cerda!
-- ¿Te llamó cerda?
-- Sí tía... Y me dijo que yo la tenía envidia porque mi novio la había elegido a ella. Yo tenía la pantalla la pantalla agarrada ¡así! -- Tensos los ojos claros y el ríctus de la flácida adolescente, sosteniendo una pantalla LCD imaginaria con cierto efecto cómico. -- Y también dijo que se habían enrollado y que la había pedido salir.
-- ¿Sí tía?
-- Pero si cuando J. vino de viaje estaba to' cortado, ¡le tuve que dar yo el primer pico! ... Me dieron ganas de pegarla una bofetada pa que aprenda.... Así que fuí a su casa, tía, para que se entere.
-- ¿Fuiste a su casa?
-- Fuí y me abrió la asistenta, y ella estaba por detrás diciendo que no me dejase pasar, que la iba a pegar... Me dijo que tenía la conversación grabada...
-- ¿Que tenía la conversación grabada?
-- Sí, y le dije que dónde estaba y me dijo que se le había perdido... ¿Y sabes qué? llevaba la diadema puesta así... con las orejas para afuera y ... ¡era una rata!
-- Es verdad, R. es una verdadera rata, con las orejas... Es feísima.
-- Sí-sí-sííí -- el trío totalmente de acuerdo en esto.
-- Al final me pidió perdón y me abrazó...
-- ¿Te abrazó, tía?
-- Sí tía, me abrazó... Ella se cree que hemos hecho las paces.

* * *

-- Yo me iba a hacer un pircin aquí pero me cagué.
Comienza una declamación simultánea a tres bandas acerca de que los piercins son muy chulos, sexis, a los chicos les van mucho, etc. etc.
-- ... pero pensé que pa qué, si solo lo voy a enseñar en verano y además no me gusta enseñar ni la barriga.

Las otras en paralelo han concluído que a todos los tíos les queda bien el piercin en la ceja, y los diamantes como Beckham o Torres. Despúes discuten la estrategia para que la flacidita tensa se ligue un chico determinado en el lugar de destino, tontean por la ventana dicen que es divertido. Se bajan a la altura de la Plaza de C. Son las 20:30.

* * *

-- Lo que ocurre es que hasta los treinta o los treinta y dos años no tenemos una personalidad sólida -- afirma un chaval de unos 18 años -- mientras tanto vamos usando las de otras personas, yo por ejemplo las de mi padreee, mi madreee... -- contando con los dedos -- mis abuelos... Bueno mi abuelo no tanto porque no he pasado tanto tiempo con él... [blau blau blau]

Interesante la teoría del chaval, ¿será cosecha propia? Y no para de hablar, me recuerda a alguien ;-). Al rato...

-- Instalé dos sistemas operativos, el router y dos cuentas porque claro eran dos sistemas operativos, todo en menos de una hora y media. Entonces fuí a la cocina donde estaba mi padre haciendo la comida para él y para R.; porque claro después de algo así lo normal es que te lo agradezcan. Pero va R. y dice: "Yo el ordenador ni lo uso, si acaso que te lo agradezca tu padre, que parece que está enamorado de él, se pasa todo el día con el ordenador".

* * * Finale * * *

A veces el autobús es divertido e interesante...
¡Buena suerte, jóvenes adolescentes!